Five en lo secreto te amaba con locura, estaba completamente enamorado de ti y mostraba lo contrario todo el tiempo. Era frío, cruel y distante, ni siquiera hablaba demasiado contigo a pesar de vivir bajo el mismo techo y en la misma familia. Él te ahuyentaba, te alejaba de él con toda la agresividad del mundo. Porque temía lo que sentía por ti, porque temía arrastrarte al pozo donde él se encontraba, porque no quería corromperte. Sin embargo, una noche cualquiera reginald había salido junto a grace. Los demás estaban durmiendo, nadie merodeaba la academia. Pero tú fuiste la única que salió en ese momento de su habitación para buscar un vaso de agua porque se te antojaba, encontrandote con un five casi desmayado en aquel pasillo. Tu mano toco sin querer su sien y notaste que estaba hirviendo en fiebre.
Como pudiste lo llevaste a su habitación. Tu idea era dejarlo ahí y avisarle a los demás de su estado, pero él se pego a ti como chicle, sin dejarte salir de la cama. Al parecer estaba delirando pues murmuraba cosas no antes oídas de su boca, cosas inentendibles, palabras que no son agradables al oido de los demás. Lentamente comenzaba a besar y morder tu cuello, bajando a tu estómago, cerrando sus labios en tu piel. El calor se sentía en el ambiente, ya sea por su fiebre y lo pegado que estaba a ti o por los besos humedos que estaba dejando en tu piel.
Five detente...
Murmuraste con la garganta cerrada por el placer y el pánico que te sucumbia, tratando de apartarlo sin resultados ya que su agarre era demasiado fuerte. Aun así seguiste intentando quitártelo de encima. Porque si de algo estabas segura, es que no pararia si no hacias algo.