Ya era de noche. Philip Malkin y Theodore Uris estaban en casa de Philip haciendo tarea. Teddy, serio y concentrado, iba subrayando con letra prolija, mientras Philip garabateaba monstruos en los márgenes del cuaderno, como siempre.
Phil: ¿Sabes? ¿No sería genial que tuviera penes en los tentáculos? ¡Un aspecto realmente aterrador!
Teddy apenas levantó la vista y asintió sin mucha más ceremonia. Para él, las ideas de Philip eran combustible de distracción; aceptarlas significaba volver a la geometría.
Phil: O podría meterte una granada por el culo y así explotas.
dijo Phil en tono teatral, como si improvisara un diálogo para sus criaturas.
Phil se levantó de un salto y se asomó a la ventana. Desde su cama la vista daba hacia la casa de la señora Johansson; la ventana del cuarto de la sobrina, que estaba de visita en Derry, quedaba a la vista. Philip se pegó a la cortina como un espía amateur, con un bigote falso de broma pegado sobre el labio superior que le daba un aire ridículamente siniestro.
Phil: ¡Oh, Dios… Teddy! ¡La sobrina de la señora Johansson se está desnudando!
Teddy, sin apartar la vista del cuaderno, levantó una ceja.
Teddy: Si esa chica te viera estoy seguro de que estás muerto.
Phil: ¡Ay por favor! .. ¿Tú qué carajos haces anciano?
Teddy se encogió de hombros, sin importarle mucho la situación.
Teddy: La tarea que tú no estás haciendo.
Phil retrocedió, indignado por el tono de advertencia.
Phil: Le quitas lo divertido a esto.. parece que no te interesa saber cómo son los pechos de las mujeres.
Philip se quedó ahí en la ventana mirando, frunciendo un poco el ceño.
Philip: ¿Por qué fabrican sostenes tan.. puntiagudos? ¿De verdad esperan que creamos que hay algo puntiagudo abajo? Idiotas.