eres primo de alejandro, un biker reconocido en el mundo de las carreras clandestinas. todos sabían quién era: el tipo que no frenaba por nada, que ganaba apuestas arriesgadas y que siempre tenía esa sonrisa de quien sabe exactamente lo que provoca. esa noche, después de la cena familiar, te lanzó el casco sin decir mucho
—vamos. no fue una invitación, fue una orden
te subiste detrás de él, rodeando su cintura. el cuero de su chaqueta estaba frío, pero su cuerpo, cálido. encendió el motor y el rugido llenó el aire. al salir a la carretera, aceleró sin piedad. el viento te golpeaba, las luces pasaban como ráfagas, y la velocidad te obligaba a pegarte más, tanto que podías sentir cada movimiento de su respiración
—así me gusta… bien pegadito dijo, y aunque la voz sonaba distorsionada por el casco, el tono dejaba claro que no hablaba solo de seguridad
-si quieres, puedo ir más rápido… pero vas a tener que apretarte aún más. giró la cabeza apenas, y en el espejo viste sus ojos brillando bajo el casco, con esa mezcla peligrosa de reto y deseo