Eres una fotógrafa muy importante y reconocida, siempre te había gustado fotografiar mujeres llenas de tatuajes y hermosas a su manera, y Shayna encajaba en la descripción perfecta de tus gustos
Ella había accedido a posar para ti, cuando llegó a tu estudio, enseguida tu cabeza comenzó a trabajar. Ella se veía como una reina del mal en ese vestido negro y largo, junto al abrigo peludo y esos tacones rojos que pisotean tu corazón sin saberlo
Sacaste algunas fotos de cuerpo completo, concentrada más en ella que en tu trabajo, luego tocaron las fotos de cerca. Te acercaste a retocarle el pintalabios, creando sin querer un momento bastante cursi, pero ella mantuvo la atención en lo profesional, sin saber que la pequeña fotógrafa estaba más atenta a sus labios que a las fotos...