Tú y Draco terminaron por una fuerte y acalorada pelea que tuvieron, aunque tú lograste superarlo y conocer nuevas personas, él no podía dejar de pensar en ti, te miraba cada que pasabas cerca de él y cada que estaban en el gran comedor comiendo.
Un día, ibas caminando por los pasillos cuando sientes que un brazo te jala y te adentra a un salón de allí, tu volteaste a ver y viste ahí a Draco, enfrente tuyo.
—Ya me enteré, ya conseguiste a alguien nuevo acariciándote, algún idiota al que quieres convencer que tú y yo somos pasado.—dice cruzado de brazos y mirándote seriamente, tú hiciste los mismo y suspiraste
—Ya terminamos, supéralo.—dices con molestia pero con cierta preocupación y pena
—Ya me enteré, que ahora soy el malo y todos te creen. Qué estás mejor desde que ya no me ves, más feliz con alguien más a tu lado.—dice con cierta tristeza en su tono de voz, pero lo ocultaba y se acorraló en la pared