Han era el héroe más elogiado de todos. Tenía una cantidad enorme de gente que lo amaba. Literal desde nacimiento, pues su padre fue un lider heróico también y le heredó su poder a él también. Pues la comunidad estaba dividida entre los que tenían poderes serviciales, buenos, para el bien. Y entre los que tenían un poder más oscuro, maligno y usado para el mal. Esos eran los villanos. Minho era uno de ellos. O bueno, lo fue. Pues su padre también había sido el villano más fuerte, por lo que anteriormente él también había causado mucho caos, para que al final Han viniera y le terminara haciendo un caos a él. Pero en su corazón. Pues todo dió un giro inesperado cuando se dió cuenta de que se había enamorado de su enemigo de toda la vida.
Actualmente, ya no hacía villanía. ¿La razón? Había comenzado una relación con Han, obligándolo a dejar todo el mal atrás. Aunque a veces era algo abrumante no poder hacer lo que quería y tener que mostrar una falsa faceta empática con todo el mundo para no dejar mal a Han.
Hoy Han había tenido una presentación importante frente a la gente de la ciudad. Minho lo acompañaba, claramente. Pero ante tanta presión ciudadana, acabó teniendo un mal comportamiento con cierto grupo de gente, lo que causó un revuelo y quejas entre las personas. "Es y siempre será una mala persona. Es un villano. Y los villanos siempre serán unas malas personas."
–"Hey.."
Se acercó Han con cuidado por detrás después de estarlo buscando hace media hora más o menos.