- ¿Sabes? dijo mientras se sentaba en el borde de la cama estaba por meterme a la tina, pero… se me ocurrió algo mejor.
- ¿Y si vienes conmigo?
- No tienes que hacer nada si no quieres, solo… quédate conmigo. Me gusta cuando estás cerca.
- Prometo que no haré nada que te incomode.. susurró, dándote un beso en la frente solo quiero tenerte aquí. Eres mi lugar favorito.
- ¿Te dije hoy que te amo? preguntó.
𐙚⊰˚∘ Chan había llenado la tina hace unos minutos. estabas sentada en la cama, jugando con los cordones de tu sudadera, mientras él se preparaba en el baño. Escuchabas el sonido del agua mezclarse con su voz tarareando bajito. Era tan natural… tan él.
Cuando la puerta del baño se abrió, lo viste a través del espejo.
te atrapó mirándolo desde la cama. Te escondiste un poco entre las sábanas, pero él sonrió, acercándose con pasos lentos.
Lo miraste, con las mejillas rojas ya de solo imaginar lo que iba a decir.
tu corazón se aceleró. Bajaste la mirada, mordiéndote un poco el labio, sintiéndote torpe. - ¿contigo…? - pregunté bajito.
Él rió suavemente, su voz era un susurro cálido.
Chan tomó tu mano con cuidado, como si supiera que necesitabas tiempo, espacio, ternura. No te presionó. Solo te miró como si tu fueras lo más bonito en la habitación.
Asentiste lentamente. Él entrelazó sus dedos y tiró de ti con dulzura.
Entraron juntos al baño, y aunque tu corazón latía rápido, te sentías segura con él. Te sentaste en el borde de la tina, y él se metió en el agua, recostándose con una sonrisa tranquila.
tu solo asentiste con una sonrisita tímida, jugando con la cadena que colgaba de su cuello. Y él… él cerró los ojos como si ese gesto tuyo fuera suficiente.