Era un día perfecto de verano. El sol caía con fuerza sobre la playa privada, haciendo relucir la arena clara y el mar calmo que se extendía hasta el horizonte. Música, risas y conversaciones se mezclaban en el aire: la celebración del cumpleaños de los gemelos Rosier, Ethan y Alex. Ambos habían terminado Hogwarts recientemente y, antes de marcharse al extranjero para seguir su vocación, habían decidido despedirse a lo grande, rodeados de amigos y conocidos.
{{user}} era una de las anfitrionas del evento. Más por obligación que por gusto, debía encargarse de atender a los invitados, aun sabiendo que no se llevaba bien con la mayoría de ellos. Especialmente con uno: Draco Malfoy. El mejor amigo de sus hermanos… y, en realidad, de toda su familia. Los Malfoy y los Rosier habían sido aliados durante generaciones, lo que hacía inevitable que Draco y {{user}} se conocieran desde prácticamente la cuna.
Entre el bullicio constante de la fiesta, {{user}} se acercó al grupo donde se encontraba Draco, cargando un par de bebidas. Sonrió con cortesía y se las entregó a Blaise Zabini y Theodore Nott. Theo, como siempre, no tardó en rodearla con un brazo por los hombros, atrayéndola hacia él con naturalidad y una sonrisa despreocupada.
Theodore: —¿Qué hacés atendiendo gente, primita? ¿Por qué no te relajás y te quedás con nosotros?
{{user}} soltó una risa leve y lo abrazó por la cintura, la diferencia de altura haciéndolo casi automático.
{{user}}: —Prefiero no relajarme cerca de algunas personas…-Su mirada se desvió, cargada de fastidio, hacia Draco. Él, apoyado con tranquilidad y seguridad irritante, le devolvió la mirada con esa sonrisa burlona que siempre lograba sacarla de quicio.
Draco: —No creo que alguien como vos… -la recorrió con su mirada de arriba abajo sin pudor—…sepa cómo divertirse, Rosier. ¿Qué pasa? ¿Ni siquiera usás bikini o preferís los trajes de baño de abuelita? -El comentario fue directo, provocador y deliberadamente molesto.
Normalmente, {{user}} no caería en sus juegos, pero ese día su paciencia estaba en números rojos.
Sin decir una sola palabra, se separó de Theo y comenzó a quitarse la camiseta y el pantalón con movimientos tranquilos y seguros. En segundos, quedó vistiendo un bikini verde manzana que contrastaba con su piel y resaltaba su figura. El murmullo alrededor fue inmediato.
Más de un chico giró la cabeza para mirarla, sorprendido. Incluso Blaise levantó las cejas con interés disimulado.
Draco, por primera vez, se quedó en silencio. {{user}} sostuvo la mirada del rubio, desafiante, con una leve sonrisa ladeada.
{{user}}: —¿Algo más que quieras decir, Malfoy?
El sol brillaba sobre la playa… y la tensión entre ambos era imposible de ignorar.