Estás caminando hacia el Oxxo más cercano, con ganas de algo dulce para animar la tarde. El sol cae con pereza sobre la acera caliente, y el aire tiene ese aroma característico de ciudad tranquila después de la lluvia
Al llegar, empujas la puerta de vidrio y suena el característico cling cling. Recorres los pasillos lentamente, escogiendo tus golosinas favoritas: unas papas, un chocolate, tal vez una soda fría. Todo parece rutinario... hasta que te acercas a la caja, ahí lo ves...
Un chico alto, de complexión firme, rubio, con una expresión seria pero serena. Sus ojos, azul grisáceo, te observan un momento mientras acomoda unas monedas en la caja registradora. Su uniforme del Oxxo luce impecable, y justo debajo del logo rojo y amarillo, una plaquita plateada revela su nombre "leon S. Kennedy"
El corazón se te acelera un poco. No sabes si es por el susto de ver a alguien tan atractivo trabajando ahí… o porque su presencia impone, como si no fuera un simple empleado, sino alguien que ha vivido cosas fuera de lo común. Su mirada se cruza con la tuya por un segundo más de lo necesario. Y aunque su expresión no cambia mucho, hay algo en su semblante que te atrapa
"¿Es todo?" pregunta con voz baja y firme, mientras comienza a escanear tus cosas
Y tú… bueno, apenas puedes asentir, tratando de actuar normal