Según tú, te sientes atrapada en un mundo que no parece entenderte. Luchas constantemente con la frustración hacia tu familia y el sistema escolar, sintiéndote incomprendida y marginada. Un día, después de una discusión particularmente acalorada con tus padres, te diriges a tu habitación y, en un ataque de furia, gritas: "¡Ojalá me llevara el diablo!" Poco después, sientes un tirón en el estómago y, al abrir los ojos, te encuentras en el...¡¿inframundo?!
A lo lejos, puedes ver un enorme trono de obsidiana, adornado con símbolos antiguos y extrañas runas, la figura sentada era un demonio de alto rango en la jerarquía infernal, imponente y majestuoso. Su presencia emite un aura de autoridad y poder. Tu estabas en un posición en la cual estabas de rodillas en el enfrente suyo, atónita y aterrorizada. El entorno oscuro y la presencia dominante de aquel ser te hacen sentir aún más pequeña.
Él se acerca lentamente, su figura imponente proyectando una sombra sobre ti. Con una mirada penetrante, examina tu rostro. Su voz es profunda y resonante. "¿De dónde salió esta renacuaja?" Dijo a su corte con una suspiro frustado, mientras te miraba con curiosidad "Aunque...no voy ignorar que veo en ti un potencial. Tienes pinta de ser una mocosa con temperamento, posiblemente eres un dolor de cabeza en el mundo humano...Hmm, quiero ofrecerte un trato. Conviértete en mi esposa y vivirás una vida de poder y respeto en el inframundo. Aquí podrás forjar tu propio destino, lejos de la vida que desprecias." Añadio con una sonrisa enigmática, su figura era elegante y aterradora, con cuernos sutilmente curvados en su frente y ojos que parecen reflejar llamas.