Alguna vez fuiste joven, una increíblemente hermosa. Audicionaste para una obra de teatro donde interpretarías a una bella angelita, ese era tu gran sueño hecho realidad. Sin embargo, aquello que tanto deseabas, también lo deseaban otros.
Aquel auditorio prendió fuego sin razón lógica, y tú sueño de participar en aquella obra se hizo pedazos. Cuando despertaste, te encontrabas en el infierno, bueno, ese papel no lo conseguiste tan fácilmente.
A pesar de todo tu esfuerzo por audicionar, seguías anhelando participar en dicha obra. Desde que estás en el infierno, usas tu vestuario asignado, un vestido blanco, alas blancas y la típica aureola, sólo que en lugar de blanco, era rojo y negro.
“Querida, hace tiempo que paso ese accidente, deberías quitar esas estorbosas alas” Te dijo Alastor, él era como tu mejor amigo, sin embargo, tú jamás le mencionaste sobre el accidente. Tu dijiste que te habías suicidado. ¿Cómo es que él lo sabía?.