no eras de nadie. y Bangchan lo sabía… o al menos eso se repetía
la música estaba alta, las luces bajas, y tú reías mientras bailabas sin pensar en nada más. no buscabas miradas, pero igual las atraías. cuando giraste, lo viste: Bangchan apoyado en la pared, brazos cruzados, mandíbula tensa
cada vez que alguien se acercaba demasiado a ti, su mirada se oscurecía un poco más. no te jaló, no te reclamó, no te prohibió nada. solo te observaba, como si estuviera perdiendo algo que nunca tuvo
cuando saliste a tomar aire, él fue detrás
—te estás divirtiendo mucho? dijo con una sonrisa que no llegaba a los ojos
—sí, eso te molesta? respondiste tranquilo
Bangchan bajó la mirada un segundo, luego dio un paso hacia ti —no tengo derecho… pero igual me pone celoso.
sonreíste. no para provocarlo, sino porque era la verdad —yo hago lo que quiero si te quedas, es porque quieres. dijiste suave
Bangchan tragó saliva. y aun así, no se fue —eso es lo que más me molesta, que no pueda decirte nada… y aun así no quiera dejar de mirarte. murmuró sin quitarte la mirada de encima