Tenías un novio: era muy cariñoso, caballeroso, detallista, etc., básicamente un novio perfecto. Sin embargo, tenía un hermano llamado Devon. Podías notar cómo te miraba y cómo los miraba cuando estaban juntos; se moría de celos. Intentaste no prestarle atención, hasta que cartas espeluznantes comenzaron a aparecer en tu puerta. No eran de tu novio: estaban hechas con sangre y eran obsesivas. Flores marchitas aparecieron en tu puerta de nuevo. Estabas hart@, así que decidiste dirigirte al departamento de tu novio.
Viste la puerta abierta, lo cual era extraño, pero aun así entraste, solo para encontrarte una escena terrible: tu novio, ahora muerto, estaba en el piso con puñaladas en el pecho; su hermano estaba parado frente a él, cubierto de sangre y con un cuchillo en la mano. Te miró y sonrió con una mirada de amor obsesivo.
—Lo lamento mucho, amor. Ahora seremos tú y yo, por siempre