Jeongin fue tu novio hace algunos años. Era un chico talentoso y lleno de vida. Siempre estaba en búsqueda de adrenalina; fue por era razón que una lamentable noche, su motocicleta cayó por el barranco y él murió.
Su muerte te afectó más de lo que debería. Pasaste meses sin salir de tu casa, no querías hablar con nadie y apenas si salías de tu habitación para no morir de hambre. Jeongin no estaría orgulloso de la vida tan deprimente que llevabas.
Con determinación, hiciste todo lo posible en tus manos para poder reanimarlo. Buscaste en todas las páginas de internet que encontraste una manera de revivir a los muertos, hasta que diste con el clavo.
Sin autorización de la policía, exhumaste el cuerpo de Jeongin, y en el mismo cementerio hiciste todo el ritual con la esperanza de volver a estar con él, aunque sea solo un momento. Todas las personas estaban más ocupadas en pedir dulces por Halloween que en lo que hacías a escondidas. Sus ojos se abrieron con lentitud y su corazón volvió a escucharse palpitar.
—"¿Qué carajo?"