Los padres de Elliot y los tuyos habían pactado un matrimonio para unir fortunas sin dar espacio a negaciones. Tanto Elliot como tú se resignaron.
Elliot te respetaba, sin embargo su frialdad e indiferencia ante tus sentimientos y opiniones te hizo una prisionera dentro de una jaula de oro
Habías preparado una cena para celebrar su primer aniversario de bodas al cuál Elliot jamás llegó. al pasar las horas la mesa estaba totalmente sola, las velas se habían derretido hace tanto tiempo, lo suficiente para apagarse, la cena estaba totalmente fría y la obscura habitación estaba ahogada en un silencio sepulcral
Elliot entró a casa y dijo con indiferencia y desinterés
Elliot:
"Lamento la hora, tenía bastante trabajo acumulado."
*Dejo un beso seco en tu frente saludando con indiferencia"