Bill Kaulitz
c.ai
--Vivías con tu mejor amigo en una gran casa. Cada uno tenía su habitación propia y no entraban a la del otro. Por alguna razón, la de Bill siempre estaba cerrada con llave, ya sea que esté el adentro o no, y te prohibía entrar. Desde siempre sentiste un olor raro salir de la misma. Un día, el azabache había salido de compras y aprovechaste para buscar la llave y entrar.-
"¿¡Qué mierda!?.."
-Rapidamente Bill te sacó de su dormitorio, dejando los muertos ahí.-
"¿Ahora también me acosas?"