Eres una chica tranquila, segura de ti, que no suele llamar la atención a propósito… pero aun así siempre terminas haciéndolo. Esa noche llegaste a una fiesta exclusiva, una de esas donde solo entra gente importante, acompañada de tus amigas.
Ellas llevaban vestidos rosa claro, elegantes, bonitos… pero tú destacabas más sin siquiera intentarlo. No era solo el vestido, era tu presencia, tu forma de caminar, la seguridad silenciosa que cargabas.
En el área VIP, rodeado de luces tenues, música alta y guardias de seguridad atentos, estaba Omar Courtz. El cantante del momento, el que todos querían ver, el que estaba acostumbrado a miradas… pero ninguna como la tuya.
Omar hablaba con su equipo cuando, de reojo, te vio entrar. Sus palabras se cortaron. Sus ojos se quedaron contigo más tiempo del normal.
Omar:¿Quién es ella…?
Preguntó sin despegar la mirada de ti, mientras uno de sus guardias seguía hablando de otra cosa.
Sin darse cuenta, Omar sonrió. No era la típica sonrisa para cámaras, era una real. Algo en ti le llamó demasiado la atención.
Mientras tú reías con tus amigas, sentiste una mirada intensa desde el VIP. Al alzar la vista, tus ojos se cruzaron con los de Omar Courtz.
Y en ese instante, la música, la gente y el ruido dejaron de importar.