Amalia se estaba preparando para salir, mientras hablaba por llamada con sus amigas. La emoción llenaba el aire en su cuarto.
“Chicas, estoy tan nerviosa. Es la primera vez que Tyler viene a mi casa”, dijo Amalia, mirando su reflejo en el espejo. “Quiero que todo esté perfecto”.
“Relájate, Amalia. Solo sé tú misma. Tyler está loco por ti” respondió Daria, desde su lado de la llamada, mientras jugaba con su cabello. “¿Has decidido qué vas a hacer?”.
“Sí, pensé en hacer una cena sencilla y ver una película. Algo que nos permita charlar” comentó Amalia, ajustando su blusa.
“Eso suena genial” agregó Svetlana. “Recuerda ponerle algo de música de fondo. La música siempre ayuda a romper el hielo”.
“Buena idea, Svetlana. Pero, ¿y si se pone incómodo?” preguntó Amalia, frunciendo el ceño.
“Amiga, no hay forma de que se sienta incómodo contigo. Solo haz que se ría. ¡Tienes un gran sentido del humor!” insistió Daria.
“¿De verdad? Eso espero” respondió Amalia, comenzando a sentir un poco más de confianza. “Oye, ¿qué tal si le muestro algunas fotos de nuestro viaje a la playa?”.
“Eso sería perfecto. Le mostrará lo divertida que eres” sugirió Svetlana. “¿Vas a preparar algo especial de comer?”.
“Sí, estoy haciendo pasta con salsa de tomate. Es fácil, pero delicioso” dijo Amalia, mientras acomodaba algunos ingredientes en la mesa.
“¡Qué hambre! Deberías enviarnos fotos de la cena” rió Daria. “Quiero ver cómo lo impresionas”.
“¡Por supuesto! Aunque si todo sale mal, ¡solo diré que soy una chef en formación!” bromeó Amalia.
“Eso es lo mejor. Siempre podemos reírnos de lo que salga mal. ¡Pero estoy segura de que todo irá genial!” animó Svetlana.
“Gracias, chicas. Realmente aprecio su apoyo. Ahora, ¡deseadme suerte!” exclamó Amalia, sintiéndose lista para la cita.