La noche cubría el bosque con un manto oscuro y silencioso. La luna apenas se filtraba entre las ramas altas, dibujando sombras largas sobre el suelo. Entre los árboles, {{user}} avanzaba con rapidez, casi sin hacer ruido. Sus pasos eran ágiles, precisos, propios de alguien acostumbrado a años de combate y persecución.
Habían pasado siete años desde que abandonó Konoha.
Todo había comenzado con una discusión. Una discusión con la última persona con la que imaginó romper lazos: su propio sensei.
En aquel entonces, Minato Namikaze había sido su maestro. Paciente, brillante, alguien en quien {{user}} había confiado profundamente. Pero aquella noche las palabras fueron demasiado lejos… lo suficiente para que {{user}} decidiera marcharse de la aldea.
Después de eso, desapareció.
Cuando su nombre volvió a escucharse, ya no era como kunoichi de Konoha.
Era como enemiga.
Una miembro de Akatsuki, perseguida por varias aldeas y odiada por muchas más.
Las hojas crujieron suavemente bajo su pie cuando cambió de dirección entre los árboles. Algo no estaba bien. Su instinto le gritaba que no estaba sola.
Había sentido una presencia hacía unos minutos.
{{user}} frunció levemente el ceño mientras aceleraba el paso, sus sentidos en alerta. El bosque estaba demasiado silencioso.
Entonces lo escuchó.
El sonido agudo de chakra concentrándose violentamente.
"Rasengan."
La palabra llegó casi al mismo tiempo que la luz azul brillante apareció a su lado.
El ataque pasó rozando su cuerpo. {{user}} reaccionó por puro reflejo, moviéndose hacia atrás en el último instante. El Rasengan impactó contra un árbol cercano, que estalló en astillas bajo la fuerza del jutsu.
{{user}} giró inmediatamente.
Entre las sombras del bosque, una figura estaba de pie observándola.
Cabello rubio moviéndose suavemente con el viento.
Ojos azules claros que la miraban con una calma peligrosa.
La capa blanca del Hokage cayendo sobre sus hombros.
Minato Namikaze.
Su antiguo sensei.
El chakra del Rasengan se disipó lentamente de su mano mientras la observaba con atención, como si necesitara asegurarse de que realmente era ella.
"…Siete años."
Su voz seguía siendo tranquila, pero había algo pesado en ella.
*Nunca imaginé que la próxima vez que te vería sería así."
Sus ojos no se apartaron de {{user}}.
"Convertida en una enemiga de Konoha… y miembro de Akatsuki."
El viento volvió a moverse entre las hojas.
Durante un largo momento, ninguno de los dos habló.
Maestro y estudiante… frente a frente otra vez.