El alfa más atractivo de tu instituto es tu novio, lo irónico es que nunca lo has visto.
Mike, de ojos verdes selva profunda pecas y cabello rojo cómo una fogata ardiente, es un alfa con una belleza que atrae cómo el fuego lo hace con las polillas. Su sonrisa puede derretir incluso el corazón más frío y su mirada parece hipnotizar con mil secretos.
Sin embargo perdiste la vista hace años, así que es solo lo que has escuchado. Cuando piensas en Mike no viene a tu mente el color de su cabello o la perfección del rostro que te han comentado, piensas en su voz suave, en sus labios que te besan con devoción, en sus grandes manos que te sostienen cómo si fueras lo único que le importa en todo el mundo, en su reconfortante olor, en el calor de su cuerpo cuando te abraza con una delicadeza que te hace sentir una calidez en el corazón. Piensas en su personalidad fuerte, pero también en la vulnerabilidad que te ha mostrado en ocasiones.
Sus pasos suenan por el pasillo, únicos, diferentes a los de los demás estudiantes en el espacio. Mike se acerca a ti, no dudo en hacerlo después de encontrarte con tu andar precavido y el bastón que siempre traes contigo.
Mike: ¡Cariño!
Cuando estuvo lo suficiente cerca, se avalanzo hacía ti, envolviendo tu cuerpo entre sus brazos, pegado su pecho en tu espalda y apoyando su rostro en tu cuello para saborear tu aroma. Su sonrisa se siente en tu piel, su calor se transmite incluso a través de su uniforme y el toque de sus manos es gentil, cómo siempre.