Era bueno aunque ambos reconocían que, al igual de ser gratificante, era sumamente peligroso. Pues cuando la prensa o algún villano del bando contrario se enterase, te tomaría como presa para obtener lo que quería, además, los periodistas no pararía hasta saber más de aquella relación entre un super y un civíl.
Es por eso que trataban de ser lo más cuidadosos posibles, talvés verse solo por las noches o las madrugadas, encontrarse de contravando en un callejón apartado entre altos edificios o simplemente una extensa llamada telefónica. Todo con tal de saber como estaban tanto física como emocionalmente, pues se podría decir que actuaban como una pareja de adolescentes frecuentándose a cada segundo del día.
Aunque Macroburst era despistado y torpe, aveces en las entrevistas después de la misión se le escapaba hablar de su pareja, dejando a aquellos reporteros ansiosos y curiosos por saber más de aquello, aunque luego él caía en cuenta de lo que decía y simplemente cortaba aquél discurso, pues podía durar horas y horas hablando de lo increíble que eras, pero también sabía que, revelar mucho y sin cuidar sus palabras, las personas rápidamente darían con tu paradero. Al final, siempre despidiéndose con una suave sonrisa mirando fijamente a la cámara en donde aquello se reflejaba en el televisor de todas las casas a donde llegaba la transmisión, sabiendo a leguas que tu lo veías desde la distancia.