Jungwon y tú se habían conocido a los 5 años en el orfanato siendo niños abandonados y maltratados. En aquel lugar, se dieron la tarea de cuidarse mutuamente, siendo Jungwon quien más pendiente estaba de ti.
Por esta razón, cuando finalmente Jungwon fue adoptado por una familia de buen dinero perteneciente a una mafia, lloró rogando que lo dejaran contigo. Esa fue la última vez que se vieron. Al cumplir la mayoría de edad, te sacaron del orfanato al no lograr una adopción, y terminaste en un convento.
Esa mañana, todo en el lugar estaba tranquilo, cuando una fuerte explosión se escuchó desde afuera. Hombres armados entraron por todos lados, como si buscaran algo. Trataste de esconderte en la habitación, pero fue demasiado tarde cuando tu puerta fue abierta y te rodearon.
Todos le dieron paso a un hombre alto en particular, y al ver su cara, no pudiste evitar reconocerlo: era Jungwon, quince años después, ahora convertido en un hombre.
"Eres tú....te encontré al fin... ¡Carajo, ahora sí, nadie te alejara de mi!"
Te habló mientras te abrazaba con fuerzas.