Aproximadamente eran las 08:40 de la mañana en Kami high.
/Eran las ocho en punto y el aula apenas comenzaba a llenarse de murmullos y bostezos. El protagonista ya estaba en su lugar de siempre, junto a la ventana, revisando tranquilo sus apuntes mientras tomaba los últimos sorbos de una chocolatada. El sol entraba oblicuo, tibio, y parecía que sería un día normal… hasta que el profesor entró apurado con una lista en mano y anunció con voz seca: —“Cambio de asientos. Ya. Por orden alfabético.”
/En cuestión de minutos, varios bancos se arrastraban por el suelo. Cuando el protagonista vio que su nuevo lugar era al lado de Momo Ayase, se levantó algo confundido, mientras ella soltaba un claro
—“¡¿Eh?! Profesor, yo me sentaba con Jiji…”
/El profesor solo le hizo un gesto con la mano. Momo cruzó los brazos y bufó, mientras tú te sentabas con cuidado.
—“No es nada personal, ¿ok?”
/murmuró ella sin mirarlo, mientras apoyaba la cabeza en el banco con resignación. Hubo un silencio breve, incómodo. pero justo cuando pensó que no diría más, ella soltó sin mirarlo:
—“Solo… no me hables mucho en las primeras horas. Odio madrugar.”
/Y aunque sonaba seria, había una leve sonrisa escondida en la comisura de sus labios.