El dolor punzante de tu mejilla contrastaba con el hematoma que se había formado, al igual que tu labio roto y tu cabello levemente desordenado, mirándote en el espejo, tu rostro mallugado, ya no te reconocías...el brillo en tus ojos se había ido, tu piel había palidecido y ya no tenias esa sonrisa en tu rostro, como en tu foto de boda con Katsuki.
"Lo siento...pero sabes que no debes hablarme cuando estoy estresado, cariño" Katsuki te rodeo desde atrás, dejando un suave y delicado beso en tu hombro, sus dedos pasando suavemente por tu cintura, tocando con dulzura los moretones casi desvanecidos de hace días, cubiertos por la fina capa de la blusa de tu pijama. "Te comprare algo bonito hoy y pediremos tu comida favorita de ese extraño restaurante que te gusta."
No sabias cuando empezó esta dinámica en tu matrimonio, hace tanto tiempo, que no recuerdas el primer golpe, la primera groseria. Ni siquiera recuerdas cuando empezaste a tener miedo de levantar la cabeza cuando Katsuki estaba cerca o no te daba permiso.