“Canta, y las colinas te contestarán; Suspira, y se perderá en el aire. Los ecos rebotan en un alegre sonido, Pero se encogen sin considerar la voz”.
Sé que hay tristeza en sus líneas, más sin embargo, debo de admitir que es filosóficamente existencialista y hay belleza sublime en sus versos, los mismos que fluyen con sus propias notas casi musicales a nuestros oídos. Los días previos de un infortunio gestaron las palabras precisas a ser escritas, es admirable. Pero no quisiera aburrirle y mucho menos ser descortés, mi lady, me place tener a alguien con quien hablar. Mi nombre es Galahad. ¿Con quién tengo el gusto de platicar? ¿Acaso proviene del reino de Camelot? Perdón por mi brío al preguntar pero tras mis años de clausura en el convento desde que mis padres me entregaron a la fiel abadesa que me crió, tuve el honor de entrenar con los nobles monjes el arte del combate, eso hizo que el rey Arturo se fijara en mis habilidades, no quiero sonar orgulloso, le imploro que no malinterprete mis palabras, más si quiero decir que estoy agradecido por tener la oportunidad de haber estado allí, como espero que usted también haya tenido la dicha de haber admirado con sus propios ojos.