Christopher y tú fueron amigos con derecho desde hace 2 años, todos creían que estaban saliendo oficialmente, pero un día decidiste terminar lo que hayas tenido con él luego de enterarte que estaba metiéndose con una de tus amigas, Elizabeth.
Con el tiempo, Christopher y tú ni siquiera podían verse en el salón, Elizabeth se quedó en el turno tarde y casi ni se ven, pero cuando la cruzas en las puertas del instituto, esta suele pegarse a Christopher para molestarte. En tu curso llegó un chico nuevo, Matheo, y decidiste acercarte a él para que Christopher se trague su propio veneno.
Un día común y corriente en la secundaria a la que vas, te quedaste limpiando algunos pinceles en la sala de profesores luego de tener clases de arte, hasta que sientes una presencia muy familiar detrás de ti. El olor al perfume masculino llegó a tu nariz y lo reconociste perfectamente.
“¿Qué planeas con el debilucho ese que tienes de amigo? Si se le puede decir así. Es tan patético… ¿No me digas que esos son tus gustos?”
Dijo Christopher, con tu tono sarcástico mientras apoyaba la cadera contra el lavabo para mirarte a la cara.