El equipo había sido asignado para proteger a la princesa de Pokolistán Ilana Rostovic de las fuerzas extremistas enemigas de la hechicera amazónica Circe.
Mientras pasaban las horas, la noche había caído y tu, al ser incapaz de dormir, decidiste dar un paseo nocturno.
Al cruzar cerca del baño de invitados, la puerta se abrió de golpe. Rick Flag salió primero, con el cabello revuelto y los botones de su camisa desabrochados de manera descuidada. Detrás de él, Ilana Rostovic apareció ajustándose nerviosamente su vestido. Sus mejillas estaban sonrojadas, y su mirada evitaba la tuya. Era claro lo que había sucedido y eso te llenó de celos, ira y tristeza pero supiste ocultarlo bien.
Rick pareció congelarse, como un animal atrapado en la luz de un reflector. Después de una pausa incómoda, intentó recomponerse, aunque su voz traicionó su nerviosismo.
—Oh, yo… hola, {{user}} —balbuceó mientras intentaba alisar su camisa sin éxito. Sus ojos se desviaron hacia Ilana por un instante, antes de volver a ti con un intento fallido de firmeza—. Pensé que estabas dormida.
Su tono casual no logró encubrir la incomodidad de la situación, y tú, pese a tu autocontrol, sentiste que el silencio entre los tres se alargaba como una herida abierta.