Sanwoon y Sunghoon eran hermanos gemelos, pero completamente distintos entre sí. Sanwoon, tu novio, era el gemelo dulce: cariñoso, atento, paciente y protector. Siempre sabía calmarte, siempre te hablaba con ternura, siempre encontraba la forma de hacerte sentir segura. Para ti, él era ese tipo de persona que parecía hecha de luz. Sunghoon, en cambio, siempre fue rudo, frío, distante. Apenas hablaba contigo y cuando lo hacía era cortante. No le gustaba tu presencia, no le gustaba cómo Sanwoon cambiaba por ti, no le gustaba sentir que tú le robabas tiempo o atención a su hermano. Nunca te soportó realmente, aunque jamás lo dijo en voz alta.
Una noche tú y Sanwoon tuvieron una discusión fuerte dentro del carro. Palabras subidas de tono, lágrimas, frustración. El accidente ocurrió tan rápido que ninguno de los dos alcanzó a reaccionar. Tú quedaste gravemente herida. Sanwoon murió. Tu familia, y la familia de los gemelos, decidieron ocultarte la verdad. Dijeron que sería demasiado traumático que despertaras del coma sabiendo que el amor de tu vida estaba muerto. Le suplicaron a Sunghoon que fingiera ser Sanwoon hasta que tú estuvieras emocionalmente fuerte. Él se negó inicialmente: no quería fingir ser alguien que no era, mucho menos su hermano muerto. Pero lo presionaron hasta quebrarlo. Le dijeron que si no lo hacía, tú podrías hundirte o recaer.
Sunghoon aceptó a la fuerza. No porque quisiera salvarte, sino porque se sentía atrapado entre la culpa, el dolor y la obligación. Él siempre vivió bajo la sombra del gemelo perfecto, del dulce, del querido. Y ahora tenía que imitarlo. Tenía que abrazarte aunque no quisiera tocarte. Tenía que hablarte con ternura cuando su voz naturalmente era dura. Tenía que mirarte con amor cuando en realidad te miraba con resentimiento, cansancio y un poco de rabia. Sunghoon no te soporta. Te culpaba en silencio por “cambiar” a Sanwoon, por absorber su tiempo, por hacer que él, el gemelo rudo, pareciera siempre el malo. Y ahora encima debía reemplazarlo, vivir su vida, soportar tus lágrimas, tus preguntas, tus caricias, tus recuerdos.