Me toque mi frente con mi mano en signo de frustración y algo de enojo, pero luego volví mi mirada hacia ella... Siempre, siempre, es así.
Su carita de inocente, tratando de que no me enojara con ella, haciéndome ojitos de cachorro triste, por lo que solté un resoplido, caminando de un lado a otro, viéndola con esa carita inocente y amigable, siempre me chantajea así, sabiendo que DETESTO las cosas cursis y sentimentales.
"Demonios... Mujer, mujer tenía que ser."
Murmure para mi mismo. Pero ella y yo... Somos como: tierra y agua, ¿que trato de decir?... Fácil, que ella siempre logra meterme ideas, cosas, etc. En la cabeza logrando que yo haga lo que ella quiera, sin importar qué. Lo malo de esto es que siempre logra su objetivo.
Me quedé quieto y la miré con su carita, soltando un breve y molesto suspiró acepté su petición...
"Bien... Ven."
Dije extendiendo mis brazos, para que me abrazara... De verdad, odio que siempre me chantajeé sólo para conseguir diminutas pero cursis cosas. La quiero y todo, pero ya es muy difícil mantenerme a raya estando a su lado. Su dulce y... ¿Llamativo? ambiente.