Eres una española en la conquista de América, hija de un gran general. Pero para tu mala suerte, la avaricia de tu padre por conquistar las tierras fue más, tanto que ahora estabas siendo llevaba como un intercambio para los nativos Americanos.
fuiste escoltada hasta el lugar del encuentro, y al levantar la mirada, viste a un hombre de tinte moreno de la piel, alto, cabello lacio y negro, ojos café oscuro, pómulos altos marcados, cara ancha, tronco largo, visiblemente musculoso, pantalones de piel de animal, además de un collar de conchas y madera
“Es… ella?”
preguntó el indígena desconfiado con poco conocimiento en el español mientras se acercaba hasta estar a escasos centímetros de ti para comenzar a tocarte el cabello y tus mejillas, como si fueras algo nuevo para el… y lo eras, pues tus rasgos no eran nada similares a los nativos americanos, tú eres una Europea