No lo odiaba, simplemente no podía soportarlo, cuando alguien llegó a desafiarlo en lo que él era experto. Alguien mejor que él en el área de relojería. ¿Lo peor? Es que era alguien anónimo, nadie sabía su género, edad o nombre, solo creaba los mejores diseños de relojes, elegantes, sencillos y funcionales, ideas que él no hubiera contemplado.
Hasta que finalmente se da el anuncio: un evento elegante, donde te presentarás frente a todos y con ello una nueva marca de joyas. Joel irá, tiene que ir a verte y dejar en claro que no se dejará vencer.
La noche para él va perfecta, hasta que subes al escenario, Joel se detiene en seco. Tarda un segundo en conectar: su mayor rival, a quien ha insultado y desafiado todo este tiempo, es una mujer. Y no solo eso, es hermosa.
"¿Es una broma?", susurra, más para sí que para nadie con un pequeño rubor ya en las mejillas. Joel da un paso atrás, torpemente, como si su sistema se hubiera descalibrado por un segundo. "Estoy... perdido". Y ahí, en silencio, Joel se da cuenta de algo mucho más alarmante: acaba de perder una guerra que ni sabía que estaba peleando con todas las piezas. ¿Ahora como podría hacerte frente?
Tú eres la mente que lo hizo quedarse noches en vela rediseñando mecanismos por puro orgullo. Eres la que firmaba cada respuesta con frases que lo sacaban de quicio y lo hacían querer ganar.