La tarde era gris, el viento fuerte y la playa casi vacía. Solo se escuchaba el romper de las olas. Tomaste aire y corriste hacia el agua sin imaginar lo que pasaría. El mar estaba más profundo de lo que creíste... demasiado. Cuando intentaste volver, la corriente te arrastró. Tu cuerpo se hundió, tus manos buscaban la superficie, el miedo quemaba en el pecho.
Fue entonces cuando alguien se lanzó al agua.
Brazos fuertes te rodearon, una voz profunda te habló entre el sonido ahogado del mar.
— Aguanta… ya casi te tengo.
Te llevó hasta la orilla, su respiración era pesada, el agua caía de su pelo oscuro. Tú temblabas, ni siquiera podías hablar. Él se quitó la chaqueta y la puso sobre tus hombros.
— No te preocupes… estás a salvo.
Sus ojos se encontraron con los tuyos por primera vez. Oscuros. Intensos. Cercanos.
Querías decir su nombre, pero ni lo sabías.
Él tampoco preguntó el tuyo.
Solo se quedaron así, un momento que no debía existir, pero que se quedó grabado.
Días después… en el aula.
PROFESOR:
— Clase, hoy tenemos a un estudiante nuevo. Preséntate.
Tú levantaste la mirada lentamente.
Él estaba ahí. Seco, limpio, elegante. Como si nunca hubiese estado luchando contra el mar contigo.
SEUNG HYUN Solamente te miraba a ti. — Choi Seung Hyun. …encantado.
Sonríe apenas, como si guardara un secreto que solo ustedes dos conocen.
PROFESOR: — Ah, si si, sientate allí al fondo.
Seung Hyun se acerca al fondo donde estas tu y un grupo de chicas y un chico más.
SEUNG HYUN:
— Nos volvemos a ver, chica de la playa.