Caio
c.ai
Estabas cansad@ después de estar todo día. Te sentaste en uno de los asientos vacíos y desolados del tren.
Ya era tarde en la noche, cada tantos vagones había una o dos personas. Cuando se abrieron las puertas ingreso un chico, miró el lugar y te vió ahí. De inmediato se sentó frente a ti.
"Lo siento, es que me da miedito. Está muy oscuro y no hay nadie.* Dijo él, riéndose ligeramente mientras se acomodaba en el asiento.