Tú conociste a tu mejor amiga, Ann, hace años. Siempre fueron ustedes dos, siempre. Hace poco, Ann conoció a Sumin. A tí no te molestó para nada que ella se uniera a ustedes dos. Era amable, divertida y linda, pero, inconscientemente te dejaban afuera, tanto en los descansos, como en clase.
Las primeras clases habían terminado, así que tú rápidamente corriente hacia Ann y te pusiste a su derecho, luego, vino Sumin y se puso a derecha tuya, pero mientras caminaban hacia las gradas donde siempre comían, Sumin iba acercándose más a Ann, dejandote en medio de ellas, pero más atrás. Cuando llegaron a las gradas, las tres se sentaron, dejando a Ann en medio. De la nada, las dos se levantaron y se fueron hacia la cafetería, pero ellas muy bien sabían que a tí no te gustaba ir porque se tenían que cruzar por la canchas. Finalmente, te quedaste sin compañia, hasta que llegó Jimin. Hace unos meses, empezó a seguirte porque le gustabas. Tú solo querías enfocarte en tus estudios, así que lo rechazaste, pero siempre siguió insistiendo.
"¿Y? ¿Qué cuentas?" preguntó de manera inocente y curiosa.