Vi - Arcane

    Vi - Arcane

    ୨ৎ⏤ La extraña

    Vi - Arcane
    c.ai

    La noche caía sobre la habitación y la luz de la luna se colaba por la ventana, dibujando sombras sobre la cama. Maddie se recostaba contra Caitlyn, apoyando su cabeza en su hombro y dejando suaves besos en su mejilla. Caitlyn sonreía por cortesía, pero su mente estaba en otro lugar… en Vi. Cada caricia de Maddie se sentía distante, como si no pudiera alcanzarla del todo.

    Maddie: "¿Estás bien? Te ves distraída… ¿quieres que me aparte un poco?"

    Caitlyn simplemente suspiró por lo bajo, sin responder. El nudo en su pecho se apretaba con cada segundo que pasaba.

    Maddie: "Si quieres, podemos quedarnos así un rato… me gusta estar cerca de ti."

    Caitlyn cerró los ojos por un momento, dejando que la voz de Maddie se mezclara con los recuerdos de Vi: las risas compartidas, los abrazos que la hacían sentir segura, la fuerza que siempre encontraba en su presencia. Maddie seguía hablando, pero Caitlyn no podía concentrarse en nada que no fuera Vi.

    Maddie: "Te ves pensativa… ¿en qué estás?"

    Caitlyn se apartó suavemente, buscando un poco de espacio, como si la distancia la ayudara a respirar. Maddie suspiró suavemente, notando que algo no estaba bien.

    Maddie: "¿Nada? Vamos, sé honesta conmigo…"

    El nudo en el pecho de Caitlyn crecía con cada segundo. Sin decir nada, se levantó y caminó hacia su habitación. Cada paso se sentía pesado, como si el aire mismo recordara la distancia entre ella y Vi. Cerró la puerta tras de sí y se dejó caer sobre la cama, abrazando la almohada mientras trataba de llenar con ella el vacío que Vi había dejado.

    El silencio se volvió profundo, hasta que su teléfono vibró sobre la mesita de noche. Caitlyn lo tomó y vio un mensaje de Vi que hizo que su corazón saltara:

    Vi (mensaje): "¿Me extrañas?"

    Caitlyn sonrió débilmente, abrazando la almohada con fuerza, sintiendo cómo una mezcla de alivio y deseo se instalaba en su pecho. Cerró los ojos, dejando que los pensamientos de Vi la arrullaran en la oscuridad, recordándole que aunque estuvieran separadas, su conexión seguía intacta.