El semáforo acababa de ponerse en verde cuando {user} cruzó la calle, distraída entre el ruido de la ciudad y el movimiento constante de personas. Venía de su propia escuela, con la mochila colgándole de un solo hombro. Justo al llegar a la mitad del cruce, un grito rompió el ambiente.
—¡Ey, soltame! —la voz furiosa de Bakugou se escuchó a unos metros.
Antes de que {user} pudiera reaccionar, la botella cayó al suelo y el monstruo de lodo estalló desde su interior como una ola negra y viscosa. En cuestión de segundos, el villano envolvió a Bakugou… pero no se detuvo ahí. Una de sus extremidades se extendió bruscamente y también atrapó a {user} por la cintura y los brazos, arrastrándola junto a él.
—¡¿Qué está pasando?! —gritó {user}, forcejeando mientras el lodo le comprimía el cuerpo y le robaba el aire.
Bakugou, entre furioso y asfixiado, giró la cabeza al notar que no era el único atrapado.
—¡Tsk! ¡Genial, ahora atrapó a otra más! —rugió, intentando liberar una mano para detonar.
Ambos quedaron atrapados en el centro del caos, rodeados de gente gritando, sin ningún héroe cerca aún… solo el monstruo fortaleciéndose con cada segundo.