Neito Monoma
c.ai
Era una tarde bastante fría, por lo que Monoma y tú estaban en la sala bajo una manta que los cubría a los dos hasta el cuello.
Afuera las gotas caían amigablemente, algunas golpeaban las ventanas y bajaban por ellas.
Realmente no hacían nada en ése momento, sólo intentaban dormir mientras conversaban un poco.