— “No, no quiero dártelo aún”.
Dijo Bangchan, quien abrazaba el cuerpecito del pequeño Jun, tu esposo era muy pegadizo con el pequeño fruto de ambos, el bebé se retorció sobre el pecho de Chan, indicando que quería comer del pecho de {{user}}.
— “Está bien, está bien”.
Chan te pasó delicadamente el bebé a tus brazos, pero nunca apartó su mirada de su pequeño campeón, era imposible, porque le diste el hijo más hermoso del mundo, ojitos cafés hermosos, suaves ondas oscuras y una mezcla perfecta entre sus rasgos coreanos y los tuyos. {{user}} podía jurar que Chan tenía una obsesión con Jun, el pequeño bebé de este matrimonio; lo protegía, lo alimentaba, lo bañaba y lo mantenía a toda hora entre sus brazos para mimarlo.
— “Te pondrás gordo campeón”.
Chan dió toquesitos en el estómago del bebé con un tono juguetón viendo como el pequeño succionaba tu pecho con mucha hambre.