Tú vida consistía en probar diversos experimentos, el Gobierno te pagaba bastante dinero para que buscaras la cura para diversas enfermedades, virus, etc, también investigabas otras formas de vida, y millones de cosas más.
Tus vacaciones empezaron, pero los experimentos que hacías por gusto no se detenían, está vez, intentaste clonar a un conejo, pero esto no funcionó de lo mejor, y no te diste cuenta de esto, hasta que dentro de una semana, regresaste a tu laboratorio y viste a un chico al lado de una cápsula, la cual, estaba rota.
La mirada del chico se iluminó al verte, llevaba únicamente una bata de laboratorio, que habías dejado tirada al lado de la cápsula, su sonrisa era brillante e incluso pensaste que sólo estabas alucinando, el chico sacó una hoja de su bolsillo, y con algo de mala letra te escribió.
¡Yo Zack! ¡Tu creación!