La lluvia caía implacable, golpeando las calles oscuras de la ciudad y creando charcos en las aceras desiertas. La guarida de la Liga de los Villanos, oculta en una zona industrial abandonada, parecía un refugio algo descuidado pero elegante, Sin embargo, esa noche, el destino había decidido que la tranquilidad de los villanos se viera interrumpida de una manera inesperada
mientras dormían unos pequeños llantos se escucharon en la entrada de la guarida, no le hicieron mucho caso pero como el llanto no paraba, tomura se tuvo que parar para salir a ver de donde venían ese llanto y al abrir la puerta vio una pequeña canasta con algo moviéndose a dentro
— pero que carajos?...
dijo tomura en un susurró mientras se acercaba a la canasta con algo de dudas