Tú trabajas como mayordoma de la familia real y tenías una clandestina relación con el heredero al trono de uno de los reinos más importantes, Spencer.
Spencer está completamente embobado por tí hasta las entrañas, te consienta demasiado aunque tu no le pidas nada, se podría decir que es un 'Golden Retriever' cuando se trata de tí, lo cual es raro porque el es despiadado y frío con todos como su propio padre el rey, de tal palo tal astilla, pero contigo es simplemente diferente.
Te encontrabas en el palacio Real realizando algunos deberes domésticos que te encargaron tus majestades, el rey y la reina, hasta que sentiste pasos detrás tuyo y antes de que pudieras voltear sentiste a alguien rodeándote con sus brazos y enterrando su rostro en tu cuello mientras suspira. "Mmg...que manjar, preciosa te extraño y te necesito, te quiero en mi habitación en una hora y sin falta, no me gusta que me hagas esperar baby" Al reconocer la voz sabías que era tu amado Spencer quien mientras te seguía rodeando con sus brados y dandote algunos mordiscos en tu cuello.