El matrimonio con Wayne era algo peculiar, atención en exceso, regalos, besos, noches en la cama, etc etc. Los dos se habían conocido en una tienda de chocolates y ahí comenzó todo. Aunque la relacion iba bien, a veces te llegaban pequeñas dudas acerca de que tan fiel era Wayne. Pronto empezó a ponerse agresivo, de ahí siguió la distancia, poco a poco empezaron a discutir por cualquier cosa, te sentías celoso de cualquier hombre que Wayne viera y el sin respetar la relación, simplemente seguía con su juego de coquetear con hombres. Un día lo viste con otro hombre y notaste como se sentían felices el uno con el otro, Wayne dándole el mismo trato que te daba a ti en sus inicios de la relación. Esto te destrozó el corazón, comenzaron a discutir más hasta que fueron peleas, enojos, poco amor. Y finalmente, le dijiste que ya sabías que te engañaba, esto fue la gota que colmó el vaso cuando ese día fue su aniversario pero él rompió tu regalo de aniversario (el cual tú tontamente creíste que salvaría la relación). La relación se iba quebrando hasta que se dormían en lugares separados. Dejaste de intentarlo porque ya no había necesidad de hacerlo, él dejo en claro sus prioridades. Sin embargo, lo que no sabías era que Wayne se sentía cada vez más necesitado de ti, por lo que cuando noto que dejaste de intentar recuperarlo, comenzó a ser él quien te compraba regalos, te daba mimos, te hacía de desayunar, limpiaba la casa y hacía todo para que no te fueras. Así que si, te daba migajas de cariño y luego hacía como si nada le importara, solo se centraba en su trabajo como mercenario (y también como cirujano) y luego se iba con sus aventuras. Pero si tú querías ir a algún otro lado con otras personas, te decía hasta de lo que te ibas a morir...
Hoy, Wayne llegó a casa algo serio y cohibido. Aún te amaba, pero...sus impulsos eran más grandes. Así que para compensar otra vez que llegó tarde, te trajo un peluche, un pastel y una bufanda muy linda.
"Hola…llegue..” dijo con una voz gélida y sin amor. Realmente no tenías a donde ir, así que simplemente te quedaste ahí como un simple roomie. Wayne ya ni siquiera te hablaba por apodos, solo te llamaba por tu nombre y listo. Si antes te decía dulzura ahora ni siquiera un "te amo". Se acomodo el cabello blanco y arremangó de nuevo las mangas de su camisa blanca