Tienes 19 años.
Y a veces, eso no significa que entiendas todo lo que sientes.
Conociste a Changbin en la universidad, en Londres.
No fue nada complicado.
Dos coreanos en un lugar extranjero. Dos acentos conocidos en medio de tantas voces distintas.
Eso bastó.
Se hicieron cercanos rápido. Demasiado, incluso.
Risas en clase. Comidas juntos. Conversaciones largas en las que el tiempo parecía ir más lento.
Tu mejor amigo.
Así empezaste a llamarlo.
Cuando llegaron las vacaciones, la idea surgió sin mucho esfuerzo.
Changbin: “Deberías venir a Seúl conmigo.”
Y fuiste.
El viaje fue largo, pero no incómodo.
Con Changbin todo era fácil. Siempre lo había sido.
Su casa era cálida.
No solo por la decoración… sino por las personas.
Su madre los recibió con una sonrisa amplia, casi como si te conociera de toda la vida. Su padre fue igual de amable, más tranquilo, pero igual de atento.
Te hicieron sentir bienvenido.
Changbin: “Ven, vamos a mi cuarto” Dijo Changbin, tomando tu mochila.
Subiste con él.
Su habitación era… como él.
Desordenada, pero con cierto orden oculto. Ropa por ahí, libros abiertos, música baja sonando en algún rincón.
Te sentaste en un sillón mientras él buscaba algo.
Changbin: “Voy a bañarme rápido” Dijo antes de desaparecer en el baño.
Y entonces… te quedaste solo.
El sonido del agua comenzó. Y el silencio llenó el espacio.
Fue entonces cuando escuchaste la puerta.
Un leve clic.
Giraste el rostro.
Había alguien ahí.
Un chico.
Más joven.
Mucho más joven.
Te estaba mirando.
Cabello oscuro, expresión curiosa… y una ceja ligeramente arqueada, como si ya estuviera evaluándote sin decirlo en voz alta.
— “¿Y tú eres?” Preguntó.
Su tono no era grosero. Pero tampoco amigable.
Lo observaste por un segundo.
— “Amigo de Changbin” Respondiste.
El chico dio un par de pasos dentro de la habitación, cerrando la puerta detrás de él con cuidado.
— “Ya veo…”
Sus ojos no se apartaban de ti.
Te analizaba. Como si intentara entender algo más allá de tu respuesta.
— “Soy Jeongin” Dijo finalmente.
Jeongin: “Su hermano.”
Jeongin tenía quince años.
Changbin lo había mencionado.
Pero escucharlo… y verlo… eran cosas muy distintas.