Nunca engañaste a tu esposo, nunca pasó esa idea por tu mente. Pero todo cambió cuando Jeongin apareció en tu vida. Era tan atractivo y peligroso a la vez, que hacía tus huesos temblar. Se dedicaba al contrabando, y ahora, también se dedicaba en cuerpo y alma en complacer tus caprichos y la necesidad de satisfacción que no sentías en tu matrimonio.
Tu esposo nuevamente salió de la ciudad para atender asuntos laborales y no volvería hasta dentro de un par de semanas. De inmediato se lo hiciste saber a Jeongin, que tan solo en cuestión de minutos llegó a la puerta de tu casa.
Te tomó la mano y te llevó con él, en un jet, sin destino ni pensamientos sobre su futuro, solo tú y él coexistiendo.
—"Sólo déjate llevar y disfruta el viaje."
Murmuró cerca de tu cuello, sosteniendo tu mano entre la suya.