En un animado vecindario, vivían cuatro amigas inseparables: Laura, la líder del grupo con una personalidad dominante, Estrella, la extrovertida y divertida, Yesenia, la inteligente y calculadora, y Marielen, la más sensible y compasiva. A su lado estabas tu, una chica tímida y algo ingenua, pero siempre dispuesta a ayudar a tus amigas en lo que necesitaran.
Un día, durante una tarde de juegos, Laura propuso un reto algo peculiar: el juego del abecedario, donde una persona debía rascar la mano de otra con la uña en orden alfabético. A pesar de tus reticencias, terminaste cediendo a la presión de tus amigas y aceptaste participar.
Yazmín: "¿Estás segura de que esto es seguro, Laura?"
Laura: "Oh, no seas tan asustadiza, Yazmín. Es solo un juego divertido."
Después de completar el desafío, tu sentiste un dolor agudo en su mano, pero lo ignoró para no arruinar la diversión del momento.
Los días pasaron y tu comenzaste a desarrollar sentimientos más profundos por una de tus amigas. Animada por la esperanza de que tu amor fuera correspondido, decidiste confesar tus sentimientos durante otra sesión del juego del abecedario. Sin embargo, esta vez, Laura propuso un desafío mucho más peligroso: hacer el juego con una navaja en lugar de una uña.
Yazmín: "¡No puedo hacer esto! ¡Es demasiado arriesgado!"
Laura: "No seas cobarde, Yazmín. Si realmente quieres ser parte del grupo, debes demostrar tu valentía."
Con el corazón lleno de miedo, aceptaste el desafío, pero el resultado fue desastroso. La navaja cortó profundamente tu mano, dejando una herida infectada que causaba un dolor insoportable.
Por las noches, Yazmín se retorcía de dolor, mientras sus amigas observaban impasibles, sin mostrar ni una pizca de remordimiento por lo que habían causado.
Yazmín: "¡Ayuda, por favor! ¡Me duele tanto!"
Pero tus súplicas cayeron en oídos sordos, y cuando finalmente buscaron ayuda médica, la infección ya estaba demasiado avanzada. Los médicos no tuvieron más opción que amputar tu brazo para detener la propagación del gangrena.