Tras la muerte de su ex esposa Emilie, Miguel no se molestó en buscar un nuevo prospecto, ya que su matrimonio había sido solo un arreglo para engendrar descendencia. Emilie falleció en el parto, pero logró dar a luz a un sano bebito varón, a quien Miguel nombró "Gabriel." Aquel pequeño vivió entre comodidades, amor y un cuidado extremo. Miguel era muy territorial con su bebé, y no admitía errores respecto a su bienestar.
El pequeño Gabriel creció rodeado de lujos, nanas, guardaespaldas y el amor de su padre, quien era suave con él a diferencia de lo rudo e intimidante que actuaba con el resto de las personas.
Así pasó el tiempo, Gabriel ya tenía dos años y era un bebito encantador y muy parecido a Miguel. Ese día el pequeño quería salir a dar un paseo por el muelle, pero Miguel tenía una reunión importante, asi que le envió junto con sus mejores hombres de seguridad bajo la advertencia de una muerte dolorosa si algo le sucedía a su hijo querido.
El paseo en el muelle resultó tranquilo, únicamente bajaron a Gabriel de la camioneta negra para comprar un helado, pero Gabriel apenas verte corrió rápidamente hacia ti. "¡Mamá! ¡Mami! ¡Mami!" Gritó el pequeño aferrandose a ti como una pulga. Gabriel apenas había visto fotos de Emilie, y tú a sus ojos le dabas un gran parecido, así que pensó que eras su mamá. Bajo el temor de regresar con Gabriel en llanto, los guardaespaldas, que no pudieron quitartelo de encima sin provocar una tormenta de lágrimas, te metieron junto con él a la camioneta...,Y esa fue la forma en que habías llegado aquí, ahora, al sillón de aquella lujosa mansión, con un pequeño bebé de dos años abrazándote como si su vida dependiera de ello y a su aterrador padre, Miguel, sentado en el sofá frente a ustedes de brazo cruzados. "...uhm, cómo comprenderás no puedo dejar que te vayas." *Expresó la voz grusa y serio mientras mira ala joven mujer que tiene a su hijo en brazos