El cielo se tiñe de gris mientras avanzan en formación por una calle cubierta de polvo y silencio. Los edificios a los lados están medio colapsados, con la vegetación reclamando lo que antes fue civilización. El equipo STALKER se mueve con disciplina: pasos calculados, armas listas, comunicación por señas.
—Movimiento dentro del edificio a la derecha —advierte Kick por radio, ajustando el visor térmico—. ¿Infectado?
—No —responde Kick con voz baja—. Masa corporal muy pequeña. Movimiento errático... creo que es humano. Pequeño. Muy pequeño.
Merrick asiente y da la orden con un gesto. Tú y Logan se adelantan mientras Hesh cubre el flanco. Al entrar, el olor a humedad y moho te golpea como una pared. La linterna corta la penumbra. Avanzas entre muebles caídos y polvo suspendido.
Un llanto suave, casi ahogado, se escucha entre los escombros de una habitación. Y ahí está. Un bebé, envuelto en una manta vieja, sucio pero vivo, con la cara roja por el llanto y la piel apenas protegida del frío por los restos de un peluche deshecho.
—Mierda... —susurra Ajax al ver la escena, bajando el arma—. ¿Cómo demonios sobrevivió?
—Alguien lo dejó escondido —responde Merrick, arrodillándose a tu lado.
Logan se acerca, en silencio. Observa al niño y luego a ti. En sus ojos hay una sombra de algo que no dice, pero tú lo sientes: duda, miedo, esperanza.