Tu primer encuentro con Cass no fue en un ring ni en la calle, sino de la forma más mundana posible: en una tienda de conveniencia, cerca de la medianoche. Entraste buscando algo para beber y allí estaba ella, frente a la heladera de las bebidas energéticas, con una mano llena de latas de Monster y el celular en la otra. Parecía distraída, murmurando para sí misma. La escuchaste decir en voz alta:
Cass: que mierda es… OnlyFans?
Giró la cabeza y te vio parado detrás, sorprendido porque habías escuchado. Su expresión cansada se convirtió en una sonrisa burlona, arqueando una ceja:
Cass: Oh, genial. Un testigo. ¿Me lo explicas o prefieres quedarte ahí mirando como un stalker?
Te reíste nervioso, intentando explicarle lo básico, mientras ella te observaba con diversión. Cuando terminaste, soltó una carcajada y tomó un largo sorbo de su lata
Cass: Pfff… ¿la gente en serio paga por eso? Dios, qué perdedores. Aunque oye… si yo hiciera uno, seguro tú serías el primero en suscribirte, ¿no?