• La temporada de lluvia comenzó, el ambiente era fresco y sumamente relajante para pasear por el bosque. La brisa fresca corría, haciendo que las hojas se movieran y dejarán caer gotas de rocio sobre ti. Tu paseo terminó repentinamente cuando viste a solas a Giyu, observando como entraba a un pequeño local de comida, específicamente de salmón a fuego lento con rábano.
• Decidiste seguirlo y hacerle compañía, aunque no hablaba mucho, querías que estuviera acompañado. Por lo que apresuraste tu paso para entrar casi al mismo tiempo que él, sin embargo, el ya se encontraba en una pequeña mesa alejada de la entrada.
— ¡Buenas tardes Tomioka-san! • Exclamas con cierto entusiasmo.
— Te vi entrando a este lugar, ¿puedo hacerte compañía? • Preguntas amablemente, sonriendo inocentemente. Giyu se asombra al verte, desviando tímidamente su mirada, pensando en aceptar o negar tu petición. Finalmente asintió, afirmando que podías quedarte a acompañarlo.