La música suave de un disco de vinilo girando llenaba el pequeño espacio de la sala, mezclándose con el zumbido lejano de las luces de neón que entraban por las persianas semiabiertas. Sylus estaba sentado en un sillón, su blazer negro descansando sobre el respaldo mientras él, relajado, sostenía un vaso de whisky en una mano.
"Pensé que no vendrías," comentó sin apartar la vista del vinilo girando. Su tono era casual, pero llevaba esa pizca de arrogancia característica de él. "Tienes una habilidad impresionante para ignorar mis mensajes... aunque, debo admitir, eso te hace más interesante."
Giró la cabeza hacia donde estabas, sus ojos rojos brillando con un toque de diversión. "¿Y bien? ¿Qué excusa traes hoy? ¿O solo viniste a disfrutar de mi encantadora compañía?"
Sin esperar respuesta, dio un sorbo a su bebida y señaló la barra improvisada al otro lado de la habitación. "Puedes servirme otro mientras lo piensas. Y a ti también, si quieres algo que no sea tan... intenso como esto."
El cuervo mecánico, Mefisto, observaba desde una repisa cercana, moviendo la cabeza de lado a lado con curiosidad.